Del blanco al negro... tanto espectro. Mezclando luces y sombras de una forma metódica y libre. Saltando de la oscuridad exterior al sosiego de mi propia luz. Un poco perdida, huyendo de falsos colores, lo quiero todo puro. Blanco o negro pero puro.
El fotógrafo transforma parte de la vida en materia, materia con esencia propia. El que observa sin embargo, transforma esa forma sustancial en vida, por medio de su imaginación. Os animo a alcanzar las realidades que yo ya alcancé.
Una fachada romántica en un ricón perdido ajeno a muchos ojos. Me siento embriagada de romanticismo cada vez que la recuerdo.
¿Cuántas personas se encuentran así? Sumidas en una realidad que no desean, enfrascados en la monotonía de los días sin saber cómo salir de ella. Atados a un muelle lejano, lejos de todo lo que querrían y no es.



Distinto, destacado, rebelde, indomable, inconformista, díscolo.
Para arriba, para abajo, para un lado, para el otro. Siempre haciendo cosas, siempre en movimiento.
Miradas que son el cielo, el mar, la profundidad del infinito.

¿Cuántos mundos tenemos señores? Habitables, por ahora, uno.
Días nublados que te llenan de un frío interno, reflexivo.
Londres estuvo lleno de impresiones fuertes, de compañeros de viaje de todos a una, de rincones ajetreados, de luces nocturnas.